Dani: ¿Te fías de mí?-me susurró al oído.
Anna: Sí.
Dani: Dame la mano.
Le busqué y después de darle varios golpes sin querer, él me cogió de la mano, me la acarició y me llevó hasta su coche. Me metió con delicadeza y me abrochó el cinturón.
Anna: Dani, ¿dónde vamos?
Dani: Ya lo verás.
Anna: ¿No me das ninguna pista?
Dani: No, hasta que no lleguemos nada.
Anna: Eres malo.
Dani: Estoy seguro de que la espera te va a merecer la pena, en serio, hazme caso.
Anna: Está bien...
Dani: Por cierto, estás muy guapa.
Anna: Gracias, a ti no te puedo decir nada, no me dejas mirarte.
Dani: Por mucho que digas no te voy a quitar el pañuelo.
Anna: Vale...
Se hizo el silencio. Yo notaba como de vez en cuando el sonreía como queriendo decir "le va a gustar" o "pobre, no se lo va a quitar hasta que lleguemos"
Anna: Me gusta como hueles.
Me dio un beso en la mejilla y continuamos el pequeño viaje. Se me hizo eterno, no podía aguantar más.
Dani: Ya hemos llegado. Espera un momento que te ayudo.
Abrió la puerta, me quitó el cinturón y me dio la mano para ayudarme a bajar.
Dani: Ya falta poco, solo unos minutos. Dame la mano otra vez.
Anna: ¿Dónde estás?
Dani: Aquí.
Anna: No hagas que me choque con nada, que te conozco.
Dani: ¿Cómo voy a hacer yo eso?
Anna: Bueno, yo solo aviso.
Después de andar unos minutos llegamos a un lugar donde no oía nada. Todo estaba en silencio. Parecía como un lugar aislado de todo. Me quitó el pañuelo. Abrí los ojos como platos. Me había llevado al lugar donde habíamos salido por primera vez de paseo, nuestra pequeña primera cita.
Anna: Si cuando yo te digo que te quiero es por algo.
Dani: ¿Te gusta?
Anna: Mucho.
Dani: Todavía queda lo mejor.
Anna: ¿Mejor?
Me cogió por la cadera. Llegamos a un lugar rodeado de muchos árboles. Allí vi un mantel y algo de comida. Todo era alucinante. Eso lo había hecho él, solo para mi.
Anna: Es perfecto, Dani.
Dani: Me alegro de que te guste.
Anna: ¿Por qué lo has hecho?
Dani: Porque te quiero.
Me dio un beso en la mejilla.
Dani: Toma, prueba esto.
Anna: ¿Los has cocinado tú?
Dani: Sí, con un poco de ayuda de los consejos de mi madre pero sí.
Anna: Daniel, nunca te lo he dicho o eso creo, pero eres un amor y te quiero.
Me hizo una pequeña caricia en la mamola. Terminamos de merendar.
Dani: Te va a tocar volver a sufrir.
Anna: No, el pañuelo otra vez no.
Dani: Sí, el pañuelo sí.
Me volvió a poner ese pañuelo. Era un pañuelo negro que una noche me había dejado en su casa.
Dani: Por cierto, el pañuelo, te lo iba a devolver pero se me olvidaba siempre.
Anna: No quiero que me lo devuelvas quédate con él.
Él me cogió de la mano de nuevo. Me llevó al coche.
Dani: Tenemos un pequeño viaje un poco largo.
Anna: No pasa nada.
Dani: Antes te quejabas.
Anna: Estoy contigo, ya puede ser largo.
Encendió la música. Empezaron a sonar canciones de Leiva y de Pereza como: "Nunca nadie", "Miedo", "Todo", "Si quieres bailamos", "Qué alegría más tonta" y alguna más. Yo las cantaba todas, de principio a fin.
Dani: Eres alucinante.
Anna: ¿Por qué?
Dani: ¡Te sabrás todas sus canciones!
Anna: Soy otra movida...-reí
Dani: Mira, ya hemos llegado.
Anna: Menos mal, un poco largo el viaje ¿no?
Dani: No te quejes.
Anna: No me quejo. ¿Me puedo quitar el pañuelo?
Dani: No.
Anna: Me quejo.
Dani: ¿Ves como eres alucinante?-dijo riendo.-Venga, que ya no queda nada.-me dio un beso en la cabeza.
Anna: Hace frío, ¿ya es de noche?
Dani: Sí. Espera que te pongo la chaqueta.
Me ayudó a meter los brazos y me la colocó bien. Me abrazó por detrás.
Anna: Dani, ¿por dónde tengo que ir?
Dani: Yo te voy guiando, tranquila.
Anna: Cariño, dónde me llevas.
Dani: Aguanta un poquitín más, que ya es lo último.
Dani abrió una puerta. Entramos. Oí el mismo silencio que oí cuando fuimos al parque. Parecía que no había ni un alma y exacto, no había nadie. Me quitó por última vez el pañuelo.
Anna: ¿Dónde estamos?
Dani: ¿No te acuerdas?
Anna: ¿Es...?
Dani: Exacto, vamos dentro.
Pasamos a una especie de pista de baile. Estaba en el restaurante donde habíamos cenado en esa primera cita. Estaba todo oscuro. Empezó a sonar una canción "Todo está perfecto" de Maldia Nerea. Dani me cogió y empezamos a bailar lentamente. Yo apoyé mi cabeza sobre su pecho y me dejé llevar. Las luces empezaron a subir lentamente, era como si en el mundo solo existiéramos él y yo.
Anna: Te quiero mucho.-dije en voz baja casi susurrando.
Terminó la canción. Levanté la cabeza de su cuerpo. Le miré y no pude evitar besarle como nunca le había besado. De estos besos que empiezan y que parecen no acabar nunca, pero que cuando acaban siempre quieres más y más, no lo puedes dejar porque es lo que necesitas.
Anna: Gracias, Daniel, muchas gracias.-se me cayeron unas lágrimas.
Dani: ¿Por qué lloras? No llores, tonta.
Anna: Por ti, por lo que has hecho, por lo que hemos conseguido. ¿Te has fijado en lo que decía la canción? Esa canción es nuestra, es lo que nosotros somos.
Dani: Sí, si la he escuchado, la elegí yo. La primera vez que la oí pensé en ti, pensé en lo que podía significar para nosotros.
Anna: Será nuestra canción, de hoy a siempre. Esto nadie nos lo va a quitar.
Dani: Vamos.
Salimos de ahí. Nos volvimos a meter en el coche. Yo iba pensando en la letra de esa canción. Realmente tenía que ser nuestra canción.
Dani: ¿Te ha gustado?
Anna: Es lo más bonito que me han hecho en la vida, Daniel.
Dani: Tú te lo mereces.
Anna: No, yo no. Nos lo merecemos. Tú y yo. Yo sola no soy nada ni nadie. Si esta noche la hubiera pasado sola o con otra persona no hubiera sido lo mismo.
Dani: ¿Te has dado cuenta, no?
Anna: ¿De qué?
Dani: El otro día, cuando empezamos de nuevo nuestra relación los dos acordamos que de cero. Aquí es donde todo empezó la otra, es el cero de nuestra relación.
Anna: Nos falta un sitio por visitar.
Dani: Exacto y allí vamos.
El lugar que faltaba por visitar era su casa. Y no me había dado cuenta pero lo había hecho todo con todos los detalles. La chaqueta... todo.
Llegamos y subimos a su casa. Yo tenía allí guardado un pijama pero eso estropearía la noche. Dani me dejó el suyo. Nos metimos en la cama y empezamos a hacer tonterías.
Él me desata el nudo del pantalón y empieza a jugar con mi pelo. Yo meto mi mano por su camiseta y empiezo a hacerle unas pequeñas cosquillas con el dedo. Me abalanzo sobre él y empiezo a besarle por el cuello. Dani aprovecha para bajarme el pantalón. Noto como empieza a subir su mano lentamente por mi pierna. Llega a mi muslo, le sonrío. Él me devuelve la sonrisa. Sigue tocándome y subiendo cada vez un poquito más. Yo sigo besando toda su cara. Le quito la camiseta y empiezo a restregar mis manos por toda su espalda. Poco a poco va pasando la noche, nosotros seguimos haciéndonos caricias y tonterías. No llegamos a mucho más, no hacía falta.
Anna: Daniel, te diría de todo, pero es que no hay palabras para esto.
Dani: Y yo te lo repetiré mil veces y no te entrará en la cabeza, pero no hace falta que me lo agradezcas.
Anna: ¿Qué puedo hacer yo a cambio?
Dani: Quererme igual que yo te quiero a ti.
Anna: Eso está hecho.
Lo último que recuerdo de ese día son las últimas palabras que nos susurramos al oído: Te quiero y lo haré siempre.
CONTINUARÁ...
No hay comentarios:
Publicar un comentario